Es importante reconocer que todos tenemos ese "boleto" de ida pero no sabemos ni la hora ni el día, pero damos por hecho que cuando somos jóvenes "eso no va a suceder ahorita".
Debemos ser más conscientes de que la muerte no es una cuestión de edad o salud porque podemos ser muy jóvenes y tener una salud perfecta pero podríamos electrocutarnos en la bañera o caernos en la escalera y morir y es entonces cuando nuestra familia además de lidiar con el dolor de perdernos deberán hacer frente a los gastos o necesidades que nosotros cubríamos y será un golpe muy muy duro si no dejamos Nisiquiera para el ataúd.
Yo te invito a que reflexiones y te hagas estas preguntas:
¿qué pasaría si yo muero?
¿Con qué pagarían gastos funerarios?
¿Quién pagará la educación de mis hijos?
¿Con qué pagarán la renta, los servicios y el transporte?
Si a estas preguntas tu respuesta es no sé o no tengo idea estás en un grave problema pero tranquilo/a ya que tiene solución.
Puedes recibir asesoría sobre seguros de vida en la aseguradora de tu confianza (sólo te recomiendo que tenga más de 30 años en el mercado mexicano por cuestiones de solidez y liquidez) y ya sea que prevengas y adquieras un seguro que cubra una cantidad modesta para gastos funerarios o un seguro con fondo de ahorro para el retiro o para la educación de tus hijos y estos conllevan un seguro por invalidez o por muerte.
Recuerda que los seguros son preventivos NO correctivos y no quieras adquirirlo cuando ya tengas una enfermedad terminal o degenerativa. Hazlo hoy que lees esto, que puedes solventarlo y que no hay motivo de miedo pero si de prevención.

